martes, 24 de junio de 2014

Extracto de "El Desánimo"

6) Para no congregarnos  para los cultos.  

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” Hebreos 10.25  El enemigo usa muchas excusas para desanimarnos de llegar al culto.  Él crea circunstancias para detenernos; pero más que nunca, ahora que ese día se acerca, debemos amar la casa de Dios.  Los creyentes habituados a no congregarse tienen sus excusas, pero no son razones.  La Palabra nos exhorta a no formar esa costumbre, porque con el tiempo tal actitud llega a ser la costumbre de perder el culto. Pierde un culto por estar cansado; y para el siguiente estará más cansado.  Necesitamos juntarnos para tener la comunión en el Evangelio. Quedándonos en nuestras casas, no podemos crecer en la obra del Señor.  En el comienzo de la Iglesia, así hicieron los hermanos, aunque no tenían la revelación completa como nosotros tenemos hoy día, pero se congregaban. “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”  Hechos 3.42 al 47 Hay algo especial para recibir de cada culto, porque el Señor nos fortalece por medio de las alabanzas, la Palabra que leemos, el mensaje que escuchamos, la oración y la comunión entre hermanos. Si usted está desanimado en cuanto a asistir a los cultos en su iglesia, debe congregarse a pesar de cada obstáculo para recibir ánimo.   

[Extracto de: El Desanimo por Virgilio Crook]

viernes, 13 de junio de 2014

El Desánimo - Extrato

5) Para no servir al Señor.  

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”  1ª Corintios 15.58  Una de las razones por la que Israel debía salir de Egipto era para servir a Jehová.  “Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir.”  Éxodo 4.23  Así dijo Moisés a Faraón.  Por la misma razón Dios nos sacó del mundo y el enemigo sabe; por eso quiere desanimarnos y procura en tantas maneras, para que no sirvamos a Dios. Vamos a nombrar algunas:  - A veces nos dice que todo lo que hacemos es vano, que no hay resultado y no vale la pena continuar; o que todo sale mal, el opuesto de lo que debe ser.  - Otras veces, nos dice que nadie agradece, que no comprenden ni valoran lo que hacemos. Hay que recordar que el servicio es para el Señor y de él recibiremos la recompensa, y por eso, poco debe interesarnos la actitud de los demás.  Ciertamente la Palabra de Dios nos enseña a ser agradecidos, y siempre debemos agradecer por todos los favores recibidos; pero si otros no agradecen, no es para desanimarnos, el Señor lo anota. 

[Extracto de: El Desanimo por Virgilio Crook]

miércoles, 28 de mayo de 2014

Junio 2014

Puede bajar la revista en formato pdf. Ofrecemos tres diseños ahora (desde el 2013); eLector, Original e Individual.


eLector: cada hoja es una pá gina de la revista. Esto se puede usar para facilitar la lectura en su aparato digital.


Original: con éste diseño usted puede imprimir la revista en la forma original. Mayormente son 4 hojas tamaño carta impreso de ambos lados con la tapa impreso en colores.


Individual: esto es la forma mas práctica y mas económica si desea imprimir. Cada artículo cabe en una hoja tamaño carta doble carilla (con algunas excepciones). No requiere doblar ni engrapar.


martes, 27 de mayo de 2014

Extracto de "El Desánimo"

...Maneras en que comúnmente somos desanimados por el enemigo.  

4) Para no recibir el Espíritu Santo.  

“¿Qué Padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra?  ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?  ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11.11 al 13  No hay padre tan malo que daría a su hijo algo que le va a dañar.  Nosotros, siendo humanos, no engañamos a nuestros hijos, mucho menos Dios a los suyos.  Él no dará otra cosa si le pedimos el Espíritu Santo; es la promesa de Dios para todos los creyentes.  Así dijo Pedro, “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” Hechos 2.39  El enemigo es astuto y sabe que un creyente lleno del Espíritu Santo es un creyente lleno de poder y le va a resistir, por eso procura desanimarle para no buscar ser llenado.  Él lanza diferentes dardos de fuego apuntando hacia la mente del hijo de Dios.  Fabrica teorías, e ideas no fundamentadas en la Palabra de Dios, como por ejemplo: - ya recibimos al Espíritu Santo al aceptar a Jesús como Salvador, y así que, no necesitamos buscarle, - el hablar en lenguas ya pasó, fue solamente para el tiempo de los apóstoles, etc.. El Espíritu Santo es las arras de nuestra herencia, es el poder de la vida nueva; así que, el creyente que no es llenado de ese poder, no goza una parte de su herencia; tiene vida, pero necesita el poder para que esa vida se manifieste en su plenitud. 

[Extracto de: El Desanimo por Virgilio Crook]

miércoles, 14 de mayo de 2014

Extracto de "El Desanimo"

3) Para No Orar,  Ni Estudiar La Palabra.  

Este es otro punto en que el enemigo trae el desánimo.  “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.” Lucas 18.1  Cuántas veces oramos y parece que no hay respuesta de parte del Señor, todo sale al revés.  El enemigo nos dice que Dios no oye nuestra oración, que tal cosa como presentar peticiones ya pasó de moda, cuando hay una verdadera necesidad de orar siempre y no desmayar.  Nuestro Señor Jesucristo nos anima a ser constante en la oración.  

Necesitamos orar más que antes, porque el enemigo aumenta su furia contra la Iglesia, contra los santos y a él le resistimos firmes en la fe por la oración.  Un creyente de poca oración no tiene fuerza para afrontar las asechanzas del enemigo.  La oración es una de las columnas que sostienen la vida cristiana normal. La otra es la lectura de la Palabra; ambas están estrechamente relacionadas, porque el que poco lee su Biblia, poco ora y el que poco ora pronto dejará de leer.  “Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado.  No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne.” Eclesiastés 12.12  Vivimos en un cuerpo de limitación, y de humillación, pero no es precisamente éso lo que nos cansa, sino la incredulidad de la carne.  Dios nos ofrece nueva fuerza, pero el que anda en la carne no recibe esa fuerza.  Aquí hablamos del estudio de la Palabra de Dios, no de otro libro. Es fatiga para la carne y no debemos ceder a la carne, sino tomar la nueva fuerza que el Señor multiplica para aquel que no tiene ningunas.  “Ocúpate en la lectura...”  1ª Timoteo 4.13 fue la exhortación del apóstol Pablo a su hijo espiritual, Timoteo, y lo mismo podría decirnos.  Esta es una ocupación feliz para el nuevo hombre, aunque para la carne es fatiga, pues la pone en su lugar - en la cruz - donde fue cortada y no le baja de ahí.  Al viejo hombre no necesitamos enseñar para leer sus libros favoritos (revistas, diario, etc.,) porque va a hacerlo sin esfuerzo.  La lectura de la Biblia le es fatiga a la carne.  Hay bendiciones para aquel que ocupa su tiempo para leer la Palabra.  “Bienaventurado el que lee...”  Apocalipsis 1.3  “El que lee, entienda.”  Mateo 24.15  “Leyendo lo cual podéis entender...” Efesios 3.4.

[Extracto de: El Desanimo por Virgilio Crook]

miércoles, 7 de mayo de 2014

Demas

Demás: significa “popular.”  El no encontró con Pablo lo que quería, no tuvo oportunidad de lucirse y ser reconocido, pues, el camino era muy angosto, y el mundo le ofrecía algo más.  Sin duda, no estaba de acuerdo con la doctrina de la gracia que enseñaba el apóstol, porque ella no da lugar a la carne para gloriarse.  Muchos creyentes, que son como Demas, aman al mundo, y comprometen la doctrina y la verdad para satisfacer su ambición carnal.  A los tales, les recordamos que “…el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1ª Juan 2.17  El mundo con todas sus cosas atractivas son pasajeras, y necesitamos recordar esto continuamente para separarnos de ello.  Nuestra carne deseará hasta el fin, por lo menos algunas de las cosas del mundo, pero debemos juzgarla continuamente, porque ella puede llevarnos fuera del camino de la fe.  “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.  Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.”  1ª Juan 2.15, 16  La palabra “mundo” puede referirse a tres cosas diferentes: - al globo terráqueo donde vivimos, - a los habitantes de la tierra, - al sistema mundano, o sea, la manera de actuar de los hombres. Este último incluye: la política, el comercio, lo social, etc.  El apóstol Juan exhorta: “no améis al mundo.” Demas fue al mundo porque amaba el sistema, su amor no estaba centrado en la verdad.  En el mundo, un hombre aplaude a otro hombre y entre sí se lisonjean, etc., Demas amó ese sistema y su amor por ello le arrastró, si se juzgara a tiempo, no hubiera ocurrido tal cosa. 

[Extracto de: El Desanimo por Virgilio Crook]

lunes, 5 de mayo de 2014

La Sangre Preciosa

Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.”  1ª Pedro 1:17-21

La sangre de Cristo es sumamente preciosa, es el precio de nuestro rescate.  “Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás.”  Salmos 49.7, 8  Si pudiésemos juntar todas las cosas de valor que hay en el mundo, todas juntas no alcanzarían para comprar ni una sola alma, porque es de gran precio la Redención.  

La sangre de Jesucristo es preciosa, porque es la única cosa que nos puede redimir.  “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”  Hebreos 9.22  ¡Cuán preciosa es la sangre de Cristo!  Vimos el precio que Dios pide por el rescate y vimos también que sin fe es imposible agradar a Dios y así mismo también es indispensable el derramamiento de sangre porque sin ella no hay perdón ni remisión.  

[Extracto de "Cuatro Cosas Preciosas" por Virgilio Crook]