sábado, 16 de abril de 1994

Lecciones Sobre Daniel

El Glorioso Evangelio, Vol. 94, N’o 4

por David Franklin

Lección Cuatro - Capítulo 2.16 al 45

Sabiamente, Daniel no se quejó en contra del rey ni del decreto injusto de muerte.  En cambio, pidió tiempo, para que pudiera revelar el sueño y su interpretación al rey.  Al ser concedido el tiempo, él sabía utilizarlo.  No lo gastó en lo que él fue enseñado en la escuela del rey para los sabios; él llamó a sus amigos para orar.  En 1ª Timoteo 2.2 Pablo escribió: “orad por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.”  Daniel también creyó que esa fue la manera que los creyentes pudiera contrarrestar las decisiones del gobierno.  Note la petición de ellos delante de Dios.  “A fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia.”  (verso 18)  Vea Apocalipsis 18.4.  Dios contestó la oración de ellos y mostró a Daniel el secreto del sueño de Nabucodonosor.  Al recibir la revelación del sueño olvidado, Daniel no se apuró para mostrar su conocimiento al rey.  Según lo natural, no fue sabio tardar, pues las vidas de Daniel y sus amigos estaban en juego, y sin duda tenían un tiempo limitado.  A pesar de eso, Daniel tomó tiempo para dar gracias delante de Dios.  Daniel comenzó su oración con alabanza y adoración hacia el Señor.   Ninguna oración debe estar sin este elemento.  En su adoración y alabanza, él expresó mucho de la lección espiritual del sueño de Nabucodonosor.

Las palabras “bendijo” y “bendito” (versos 19 y 20) son traducidas de una palabra hebrea que significa: “arrodillarse.”  Daniel vio este “arrodillarse” como una actividad “de siglos en siglos.”  Tristemente, muy pocos están dispuestos a bendecir al Dios de los cielos así, sea con la mente, voluntad o las rodillas.  Daniel sometió la razón suya por arrodillarse en sumisión a Dios: “porque suyos son el poder y la sabiduría;” dicho más simplemente; EL REINA.  La sabiduría suya hace las elecciones correctas, su poder las lleva a cabo; nadie posea ni sabiduría ni poder aparte de él,  pues son de él.  Aquellos que no se arrodillan delante de él estarán sin sabiduría y débiles.  Tres elementos de alabanza siguen para apoyar la alabanza de Daniel de la  sabiduría y poder de Dios.  (versos 21 y 22)

Primero, “El muda los tiempos y las edades.”  Más tarde, en Daniel 7.25 veremos a un hombre blasfemo que “pensará en cambiar los tiempos y la ley.”  La palabra traducida “tiempos” allí está traducida “edades” aquí en capítulo dos.  Aquel hombre fracasará.  El cambiar tiempos y sazones o edades, está exclusivamente en las manos de Dios.  Dios acortará los días señalados para la gran tribulación, para que Israel salvado pueda continuar sobre la tierra.  (Mateo 24.22)  Esto está en su poder.  Maestros religiosos que piensan tornar para atrás nuestro presente tiempo de gracia a la ley, llegan a ser fracasos espirituales, hombres de ruido vacío “vana palabrería.”  1ª Timoteo 1.6, 7  Sólo Dios puede cambiar los tiempos y edades; cuando él lo hace, nadie puede cambiarlos de vuelta.

Segundo, “quita reyes, y pone reyes.”  Cuando miremos la interpretación del sueño del rey, veremos que el quitar y poner reyes es la sustancia de los eventos predichos.  Esto, de hecho, es la manera en que Dios cambia los tiempos y edades.  Cuando termine esta edad, la edad nueva será anunciada por el hecho de que Cristo tome su trono en los cielos.  (Apocalipsis 4.2)   Veremos en el sueño de Nabucodonosor, que el poner a los reyes gentiles indicó un cambio grande en el tiempo del pueblo de Daniel.  El entendió esto.  El quitar del último de ellos anunciará la restauración del reino a Israel.

Tercero, “El revela lo profundo y lo escondido.”  Esto no es un testimonio a la abrumadora sabiduría y poder de su reino; estos eventualmente obligarán a toda rodilla a arrodillarse.  Esto es el testimonio de la bondad de su reino, que nos lleva alegremente de rodillas.  El gobernador de toda la creación elige compartir sus consejos privados con sus siervos.  “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.”  Amos 3.7  El puede revelar cosas que están envueltas en tinieblas para nosotros porque “con él mora la luz.”  David, considerando la grande sabiduría de Dios, dijo: “Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.”  Salmos 139.12 

Note a quién él  revela sus secretos: “da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.”  Daniel fue tal hombre.  Nabucodonosor estaba “turbado por saber,”  pero ni había comenzado.  (Proverbios 1.7)  Así que, aunque Dios deseó comunicarse con él, él arregló las cosas para que Daniel fuese llamado, pues Daniel tenía sabiduría y conocimiento.  ¿Por qué Daniel en vez de cualquier otro israelita?  Daniel se había dado enteramente al conocimiento de Dios.  No se puede revelar los secretos escondidos del Altísimo a los que están descuidados, aquellos que no hacen caso de las verdades escritúrales que están ya reveladas.  Sea sabio delante de él.

Habiendo dado a Dios la alabanza y adoración que estaban en su corazón, Daniel dio una simple, oración de agradecimiento de lo profundo de su corazón, y luego se fue a contar al rey del secreto de su sueño olvidado.  Daniel comenzó por hacer todo lo que pudo para asegurar que Dios recibiera toda la gloria posible en el asunto.  El hizo  recordar al rey que ninguno de los sabios, los astrólogos, los magos, ni los adivinos pudieron contestar al rey cuando lo que se necesitaba era la sabiduría verdadera.  (verso 27)  Los títulos no significan nada cuando no haya sustancia detrás de ellos.  La educación no es igual a la sabiduría.  Daniel no indicó este hecho por rencor, sino para el bien del rey.  Daniel lo hizo claro que el Dios de los cielos (a diferencia de los dioses de madera y piedra que el rey conoció) fue el revelador de este, y todos los secretos.  Tampoco tomó el riesgo que Nabucodonosor acreditara a Daniel con sabiduría especial por rescatar y revelar la interpretación del sueño.  El insistió que no fue porque él sabía más que “todos los vivientes.”  (verso 30)  Cuán pocos hombres “sabios” rehusan crédito por su sabiduría.  Ahora, el desenvolvimiento del sueño recuperado y su interpretación.  Los versos 31 al 35 dan un claro cuadro, fácil de entender de lo que Nabucodonosor vio en su visión nocturna.  La interpretación es de igual manera clara y simple.

La imagen que Nabucodonosor vio en su sueño representó una serie de reyes y reinos.  Otros se han encargado de estudios detallados del cumplimiento de esta profecía; no vamos a procurar de duplicar sus esfuerzos aquí.  Simplemente declararemos lo que parece claro cuando ponemos la historia a lado de esta profecía inspirada.  La cabeza de oro representa a Nabucodonosor y el imperio sobre el cual él reinó.  El pecho y los brazos de plata representan a Ciro y el imperio de Media y Persia.  En el tronco y los muslos de bronce, vemos a Alejandro el Grande y el imperio que él ganó.  Las piernas de hierro y los pies de hierro y barro son el imperio romano.  Este es un bosquejo de los tiempos del reino de los gentiles.  El período de esta edad de la Iglesia, como siempre en la profecía del Antiguo Testamento, es un valle escondido, no revelada aquí.

Dos cosas deben notarse acerca de la imagen.  Primero, no descansa sobre sus comienzos, sino sobre el resultado final.  Sea una edad, un imperio, una vida, o una idea, Dios ha ordenado que todas las cosas se paren o se caigan sobre la base de su fin, no sobre la promesa brillante y aparente bondad de su comienzo.  Segundo, si la senda de gobierno gentil es mostrada yendo para abajo desde la cabeza a los pies, se muestra también yendo para abajo en pureza y valor delante de Dios.  El verso 31 habla de una brillantez y una forma terrible.  Los tiempos de los gentiles han vacilado siempre entre esperanza brillante y tragedia terrible.  Esto llegará a ser peor, (y de veras está llegando a ser peor), en el fin de los tiempos los gentiles.

Aunque el reino de hierro de las piernas está mezclado en los pies con el barro de aquellos gobernados, no hay una interrupción entre las piernas y los pies.  No se ve un derrocamiento del sistema romano hasta el mismo fin; su fin es simultáneo con el fin de los tiempos de los gentiles.  Conste que los gentiles aún siguen como gobernadores del mundo, tenemos que aceptar que a la vista de Dios, el sistema romano nunca ha sido verdaderamente destruido.

Esta idea pudiera ser difícil de entender, pero recuerde, somos llamados para creer la palabra de Dios, y no nuestros propios razonamientos.  La idea de que el gobierno romano no se terminó, es absurda a la mente natural, pero Dios dice que es así.  Tal vez sea de ayuda si se acuerda que aún hay un sistema en Roma que tiene poder e influencia mundiales.  Ese sistema siempre ha mezclado su religión con la política, y lo hace hoy en día.  No sería correcto decir que ese sistema es todo lo que se ve aquí, pero tiene su parte, y lo vemos proveyendo continuidad al poder romano.


Dios destruirá toda las estructuras de poder gentil.  La civilización y orden orgullosos de hoy en día llegarán a ser “como tamo de las eras del verano.”  Ningún fragmento quedará.  Cuando los vientos de cambio vengan limpiando este mundo, no se hallará lugar para ellos.  No tendrán más poder para resistir que el tamo llevado por el viento, ni tendrán más valor que el tamo.  El medio que Dios usará para efectuar el cambio será una piedra cortada sin manos, una piedra que el hombre no formó en ninguna manera.  Esta piedra es Jesucristo. (Vea Mateo 21.42 al 44; Los Hechos 4.11; Romanos 9.33; 1ª Corintios 10.4; Efesios 2.20; 1ª Pedro 2.7 y 8)  La lección: Dios reina; “porque suyos son el poder y la sabiduría... quita reyes, y pone reyes.”  Compare los versos 35, 44 y 45 con Isaías 2.1, 2 y Mateo 21.19 al 21; un monte está usado a menudo en la profecía para representar un reino o una nación.  Cristo Jesús, encabezando a los que le adoran, sirven, y obedecen, llegará a ser un monte grande, o reino, llenando toda la tierra.  Su reino “no será dejado a otro pueblo,” pues él será continuamente su cabeza.  Gracias a Dios por el poder eterno de su hijo!!  Es triste ver a tantos del amado pueblo de Dios dando sus esfuerzos al mejoramiento de los sistemas mundanos de esta edad.  Daniel terminó su interpretación por decir que lo que él vio era cierto.  Todo lo que existe ahora pasará.  Cristo lo destruirá, reemplazándolo con su propio reino.  Créalo, regocije en ello, y viva de acuerdo con ello.

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